Ebrose lo miró con atención, percibiendo la desesperación y la culpa que emanaban del caballero.
La niebla se cernía sobre el bosque del rey como un manto húmedo y gris, ocultando los troncos de los árboles y dificultando la visión de los viajeros. En medio de aquella bruma, un caballero solitario montaba su caballo, con la capucha de su capa subida para protegerse del frío y la humedad. Ebrose lo miró con atención, percibiendo la desesperación
Al final, el caballero misterioso se marchó, con una determinación renovada en su rostro. Ebrose lo bendijo y le dio un pequeño pergamino con un símbolo sagrado. Al final, el caballero misterioso se marchó, con
"¿De dónde vienes, buen caballero?" preguntó uno de los leñadores, un hombre fornido con una barba espesa. Era un hombre alto y delgado, con una
Era un hombre alto y delgado, con una armadura oscura y sin señales de escudo o estandarte que identificara su linaje o su casa. Su rostro estaba oculto tras un yelmo de visera cerrada, lo que hacía imposible discernir sus facciones.